A muchos les incomoda ver las palabras "Dios" y "erótico" en la misma oración; mucho menos pensar en el Creador (Santo y Perfecto) con atributos de erotismo. Sin embargo, el sexo fue Su idea y en la Biblia encontramos innumerables pasajes que tratan abiertamente temas de sexualidad y situaciones eróticas. El ejemplo por excelencia es el libro del Cantar de los Cantares, ubicado entre Eclesiastés e Isaías. Ahí está, entre el predicador y el profeta... un libro erótico en la Biblia. Y aunque muchos, para sentirse cómodos con esa "invasión de la santidad", prefieren interpretarlo de manera alegórica, indicando que el libro en realidad es un símbolo de la relación de Cristo y la iglesia (o Dios e Israel)... la realidad es que no es posible negar el erotismo que contiene esa escritura. Además, si la interpretación fuera puramente simbólica, ¡qué símbolos!